Ve y di a los espartanos...

La sociedad espartana practicaba una rígida eugenesia. De acuerdo con Plutarco (Vida de Licurgo), los niños recién nacidos eran examinados por un consejo de ancianos, que determinaba si estaban sanos y bien formados. Si el consejo consideraba que no lo estaban, eran conducidos al pie del monte Taigeto, donde eran arrojados por un barranco. Se buscaba eliminar así toda boca improductiva.


En resumen, los espartanos seleccionaban a su conveniencia aquellos niños que debían sobrevivir y asesinaban al resto. Si hubiesen dispuesto de los avances médicos actuales podrían haber practicado esa misma política con carácter previo al nacimiento, ahorrándose todo ese desagradable espectáculo del barranco sangriento, fácilmente sustituible por algún frío y amarillo contenedor de residuos sanitarios, y tal vez la historia nos hubiese dejado imágenes más indulgentes con ellos que aquellas rocas tiznadas de rojo.

En alguna de esas rocas, o en nuestro moderno contenedor amarillo, bien podría leerse el conocido epitafio: "Extranjero, ve y di a los espartanos que aquí yacemos, en cumplimiento de sus leyes".

Aquí vine y eso dije a los espartanos.

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